Internet es una gran red que conecta ordenadores y otro tipo
de dispositivos, como teléfonos móviles y tablets, pero son los servicios
alojados dentro de esta red los que definen qué se puede hacer allí.
Describiremos algunos de ellos a continuación:
Correo electrónico: Aunque usualmente el correo electrónico
lo consultamos a través de sitios web, son dos cosas distintas. El correo
electrónico tiene sus propios protocolos de comunicación y software específico
para enviar y recibir mensajes de correos.
Streaming multimedia: Normalmente al descargar un archivo
sabemos su tamaño, y cuando finalmente termina de descargar podemos abrirlo.
Por el contrario, cuando accedemos a un servicio de streaming, no descargamos
un archivo único ni sabemos su tamaño, más bien es un flujo constante de
información que se va reproduciendo a medida que va llegando. Esto aplica
cuando estás viendo una película o escuchando música en línea.
Llamadas y conferencias: La telefonía tradicional emplea su
propia infraestructura y cableado para interconectar los aparatos telefónicos.
La telefonía IP, por su parte, usa internet como infraestructura para hacer
posible las llamadas de voz tradicionales. De forma similar se pueden realizar
video conferencias a través de Internet con protocolos y software
especializado. Skype es un ejemplo claro de ello.
Transferencia de archivos: La transferencia de archivos
entre ordenadores es posible a través de protocolos y aplicaciones
especializadas. También es posible descargar archivos a través de la web.
Mensajería Instantánea: La mensajería instantánea o chat nos
permite enviar mensajes de texto de forma inmediata a otras personas
conectadas. Aunque muchos de ellos funcionan como parte de un sitio web como
los Hangouts de Google. Otros funcionan de forma independiente con sus propios
protocolos y software específico. Por ejemplo, Whatsapp, Skype, Viber, entre
otros.
Web: Finalmente, pero no menos importante, la web es un
servicio que nos permite consultar textos, imágenes, videos o audios de manera
remota desde nuestro ordenador o dispositivo, accediendo a otros ordenadores
que también deben estar conectados a Internet. Usar la web es lo que llamamos
informalmente como navegar en Internet.